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ALGUNAS CRÍTICAS...
El naturalismo sereno, intimista y casi secreto que se manifiesta en la obra extensa de esta espléndida escultora que es Carmen Grau , es una de las líneas de fuerza de la expresión creativa a nivel transhistórico. Correspondiendo a una amplia y sólida sensibilidad estética en términos de gusto y de percepción, ofrecen estas formas creadas por la artista, la evidencia de una intensa fruición conceptual y de ejecución perceptible en el desarrollo de cada pieza, que se intuye lento, elaborado, producto de una actitud mental de índole meditativa. Presente, asimismo, el placer del contacto matérico que se adivina en el trabajo de Carmen Grau : en él, forma general y perfil anímico del modelo captado, se encuentran en un inteligente y sensible proceso de sedimentación psíquica, que la escultora logra comunicarnos con ejemplar y armoniosa amplitud. El carácter meditado de su creación, permítenos esperar que se sigan confirmando, al filo del tiempo, estas cualidades esenciales que los observadores y coleccionistas detectan en su escultura.

Rafael Kyoga-Berliner. Sociólogo y escritor.

 

Hay quienes llegaron al arte mediante trabajo disciplinado y eficaz; desde niños se aplicaron a esa orientación. Pero a otros el acceso artístico les amanece por sorpresa; como a los místicos, les llega por "iluminación". Cuenta el escultor Josep Cañas que iba para escritor teatral ; y de pronto, se encontró modelando. Ese es el caso de la escultora, Carmen Grau   todos sus esfuerzos, como universitaria, los encaminó a la licenciatura de Filología Anglosajona. Pero, de pronto, recibió "la llamada". Adquirió barro y comenzó a operar sobre la materia. Deseosa de un aprendizaje no autodidacta ingresó en el taller de Rosa Martínez Brau. Se informará, allí, del proceso de la técnica escultórica ; en el manejo de los volúmenes, no limitados en sí mismos, sino al servicio de una expresión.

Trabajará de firme y alcanzando los suficientes conocimientos, decide desarrollar su obra libre de posibles influjos. Lo determinante en su tarea escultórica, breve en el tiempo, fue la búsqueda rigurosa de los aplomados mediante la ligazón de los volúmenes a través de los ritmos escultóricos.

En realidad, ajusta su vehículo estético a la solicitud de rasgos faciales. Señalaba Delacroix que "la Naturaleza no es un libro propiamente dicho; es un diccionario: su misión es la de consulta". En este sentido se manifiesta la estatuaria de Carmen Grau Se diría que tiene como objetivo "redimir lo amorfo". De ahí el cuidadoso modelado de sus cuerpos, la excelente ordenación de las masas y el reparto volumétrico.

Podemos hablar de ella como escultora mediterránea ? Desde luego. Pero el Mediterráneo tiene tantas directrices como ondas. Quizá Carmen Grau piense juntar, a los dictados de la gracia, la solidez estructural de las formas. E independizándose del sueño de crear venus y diosas, pretenda únicamente modelar criaturas vivas y de nuestro tiempo, frágiles y bellas como la misma existencia humana.

Rafael Manzano. Miembro de honor de la Asociación Española de Críticos de Arte.